Yoga Nidra

La práctica de Yoga Nidra (técnica tántrica de meditación y relajación profunda desarrollada por Swami Satyananda Saraswati) tiene una serie de pasos a través de los cuales el practicante se va adentrando cada vez más hacia su interior.

Después de haber trabajado la relajación física y mental, el practicante está listo para pasar a otro nivel que consiste en instalarse en el observador interno y desde allí observar su espacio interno, denominado en sánscrito chidakasha.

 

Los que ya han practicado Yoga Nidra saben que ese momento llega cuando el instructor les pide que se den cuenta del espacio ante sus ojos cerrados, espacio en el que se intenta ver lo más lejos posible dentro de él. Obviamente, no es un espacio físico, sino psíquico, que se conoce como pantalla mental, y es ahí, en esa pantalla, donde se abre el camino hacia el interior.

Según el yoga la mente tiene tres niveles, o tres dimensiones, consciente, subconsciente e inconsciente, y a lo largo de este paso se intenta que la persona pueda bucear dentro de sí sin usar la palabra como medio de hacerlo, y sólo a través de la observación de las imágenes que van surgiendo.

 

El desarrollo de la atención, que no es otra cosa que el desarrollo de la conciencia testigo, es un elemento que se trabaja a lo largo de toda la práctica, y es por eso se pide a la persona que no se duerma.

 

En Yoga se conoce la conciencia testigo como sakshi. Se describe como un proceso de desidentificación y desapego respecto a las propias vivencias. Supone conectar con una parte de nosotros que no se ve afectada por lo que pensamos y sentimos.

El camino hacia la conciencia testigo es la atención sostenida, la alerta y una continua presencia en el ahora (cuestiones que se trabajan también en la meditación de atención plena).

 

Uno puede observar cómo, de repente, se zambulle en el subconsciente/sueño y cómo, de la misma forma, la mente vuelve a estar fuera, conectada a los sentidos.

Cuando el observador se separa de la mente se convierte en experiencia pura. Si uno se mantiene consciente cuando se abren las imágenes, samskaras y demás material conflictivo que sale a la superficie de chidakasha, los bloqueos o traumas se disuelven.

Como dice Sri Nisargadatta, un conflicto observado es un conflicto resuelto. Porque en el momento en el que logramos que un recuerdo no genere una respuesta o identificación, nos liberamos de él.

 

La observación de chidakasha se propone antes y después de la visualización, pero es especialmente interesante la fase después de la visualización, pues es en ese momento cuando más material subconsciente emerge a la superficie debido al profundo efecto de las imágenes de la visualización.

Cuando nos instalamos en el testigo interno, trascendiendo la mente, se produce en nosotros una apertura de visión, ésta se hace más amplia y a la vez más profunda. Dejamos de estar a merced de las fluctuaciones de nuestra mente y nuestras emociones. Ello nos proporciona una mayor compresión del mundo que nos rodea y de nuestros propios procesos internos. Y en definitiva es una herramienta más para andar el fascinante camino de conocernos a nosotros mismos.